Karma

Karma, por definición:

“De acuerdo con varias religiones dhármicas, el karma sería una energía trascendente (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. Generalmente el karma se interpreta como una «ley» cósmica de retribución, o de causa y efecto. Se refiere al concepto de “acción” o “acto” entendido como aquello que causa el comienzo de un ciclo. Explica los dramas humanos como la reacción a las acciones buenas o malas realizadas en el pasado más o menos inmediato.”

Siendo todos conscientes ahora del significado de lo que es el Karma (o al menos cómo se lo interpreta en ciertas religiones orientales), les voy a contar mi experiencia.

Cabe aclarar también que, casi desde siempre, creo en muchas de las “bases” o fundamentos de varias religiones orientales y muy probablemente esto, me haya moldeado o “flexibilizado” para darme cuenta cuándo el Karma (o algún otro fundamento “loco”) se hace presente en mi realidad diaria, o al menos eso creo.

¿Cómo interpreto o me doy cuenta de estas cosas?

Simplemente tomándome unos minutos para reflexionar qué estoy haciendo, hace cuánto lo estoy haciendo, por qué lo estoy haciendo y cómo llegué a hacer lo que estoy haciendo.

En fin, mi reflexión…

Por una de esas casualidades de la vida, o mejor dicho causalidades, desde que llegué a New Zealand casi todos los trabajos que tuve fueron con la finalidad de generar cierta “limpieza y orden”.

Pasé por un restaurtant, como lava platos;
Pasé por un hostel, trabajando todos los días limpiando baños, cocina, haciendo camas, etc.;
Trabajé para una familia, manteniendo limpia la casa que alquilan en temporada;
Y ahora trabajo en una obra haciendo un poco de todo pero mi función principal es mantener el orden de las cosas.

Al primer mes de mi llegada me encontré lavando aproximadamente unos 500 platos por día…

El lavacopas

Mi pensamiento al respecto fue: si la hubiese ayudado a mi vieja en todos estos años después de cenar a lavar los platos, no estaría acá“.

Aclaración 1:
Bajo ningún punto de vista me estaba quejando del trabajo, estaba CHOCHO de tener un trabajo, simplemente, como dije anteriormente estaba reflexionando sobre EL TRABAJO que había encontrado.

Aclaración 2:
Para los lectores que están pensando -“qué vaguito Guerra no ayudando en la casa!“-. No era así. Siempre que estábamos solos, con Ema, comíamos, y limpiábamos. Básico.
Pero cuando estaba la doña en casa, sabíamos que ella lo iba a hacer y la repartija de tareas era otra.

Volviendo a mi pensamiento… lo mismo me pasó en las distintas “funciones” que fui cumpliendo: aspirando el piso, pasando el trapo, haciendo camas (sin mentir, en un momento llevaba la cuenta pero después de hacer tantas LA PERDÍ jaja), etc, etc, etc.

Me dí cuenta que si bien soy limpio y ordenado, siempre dependí de otros para alcanzar el “súmum” de lo dicho anteriormente; sea gracias a mamá, papá, la abuela, la empleada doméstica, sea la familia -jamás me voy a olvidar de la división de tareas “lavado / secado / guardado” que tuvimos siempre con mis primas-, sea gracias a quien sea.
Si bien sabía hacer todo esto (por haber estado rodeado de toda esta herrrrrmosa gente que mencioné antes) me faltaba aplicarlo y era AHORA cuando el Karma me lo iba a “cobrar” por así decirlo.

Dicho y hecho me las cobró y… ¡me las sigue cobrando!
Repito, no es una queja, es simplemente una reflexión.
Estoy feliz de haber estado rodeado de todas las personas que mencioné antes, ya que gracias a observarlos a ellos aprendí la mejor forma de mantener el orden y eso, acá, es MUY bien apreciado; si trabajás para alguien y demostrás que sos bueno, ellos lo reconocen, te lo dicen y hasta te recomiendan para que trabajes con sus conocidos, impecable.

En fin, no soy una muqui, soy la mejor de las muquis, Ja!

Por otro lado, noté que no soy el único que se dio cuenta de esto. Día a día veo que la gente (o la mayor parte de la gente con la que tengo contacto) actúa en pos de recibir lo mismo que están dando. No sé si será por contagio, cómo escribí en la nota anterior < LENTO > o realmente de este lado del mundo la gente se “transforma” para bien; pero es increíble como todos asumen el hecho de que si hacen las cosas bien e imparten el bien, van a recibir al corto mediano o largo plazo, lo mismo.

Voy a darles un claro ejemplo del karma aplicado al bajo mundo “backpacker”:

Es bien sabido (o al menos para aquellos que viven durante semanas en estos lugares) que si estás viviendo en un hostel y estás falto de algo: comida, bebida o lo que sea, podés hablar y pedirselo a cualquier persona que allí viva, y en un 99% de los casos, te va a compartir un poco de lo suyo. Se trata de una ley implícita de dar y recibir.

Esa persona sabe que en algún momento va a estar en falta de algo que otra persona pueda llegar a tener y el Karma va actuar en ese preciso momento y va a poner en esa otra persona la cantidad JUSTA de lo que uno estaba necesitando. Con cantidad no me refiero solo a elementos “físicos” sino a cualquier necesidad que uno pueda tener: cariño, afecto, etc. si uno hace las cosas bien (y sabe que hace las cosas bien), las cosas llegan y llegan solas.

Esto es lo que pasa de este lado del mundo.
Imagínense la situación del párrafo anterior, transpolada al día a día y a todos los distintos ámbitos en los que se puedan imaginar un contacto diario en el que una persona necesita “algo” de otra.
La gente sabe, de forma innata e inconsciente, ya que nadie habla al respecto, que si ayudan a una persona, van a recibir en algún momento lo mismo; lo justo y necesario que ellos van a necesitar en otro momento.

En conclusión… si en algún momento saben que pueden ayudar a alguien o si simplemente en sus cabecillas saben que pueden estar haciendo algo por alguien y lo están dejando pasar, tómense unos minutos, replantéenselo y de ser posible háganlo; si no lo hacen en ese momento, en algún otro, ¡el Karma se las va a cobrar!

Moraleja 1: ¡Ayuden a sus mamis y papis en casis!

Moraleja 2: Al menos sé que cuando vuelva puedo abandonar la publicidad y dedicarme al trapeo… parapatssss

Moraleja 3: Karma is a bitch.

Namasté.

Exe Guerra Written by:

Primero fue Nueva Zelanda. Después Tonga, Asia y Argentina. En Australia encontré el amor (y la muerte). Hoy: Irlanda. Mañana: Dinamarca. Intentando descubrirme a mí mismo a través de estos textos que nacen en mi corazón.

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