El final de lo conocido

El final de lo conocido es por decantación, el principio de lo desconocido.

El principio de lo desconocido es:
Silencio.

El principio del silencio es el ruido. El final del silencio, es el silencio.
Y el ruido, también.

El principio de lo desconocido también es: empatía.

Ponerse el delantal de un maestro y salir a dar clase. Escribir con la lapicera de un escritor. Dibujar con el lápiz de un artista. Hablar con el corazón.

Ser como la lluvia. No. Como el agua.
El agua nada sabe de resistencia.
Ni solida, ni líquida.
Su estado favorito: vapor.

Pero el agua no puede elegir.
El agua: ES.

¿Quién escribe estas palabras?
¿Mi cuerpo?
¿Mis manos?
¿Mi consciencia?
Yo, tú, él.
Nosotros, vosotros y ellos.
¿Y ellas?
Ellas también.

¿Excusez-moi, je peux avoir une baguette s`il vous plait?
Esa frase, ayer, tuvo el poder de alimentarnos. Y de una sonrisa.
Una caminata. Palomas y un trueno. Ladridos. Y lluvia.

Esto no es poesía. Ni siquiera es un texto.
Es vida. Corazón.
Corazón bombeando sangre, oxigenando venas.
Venas que alimentan músculos.
Músculos y tendones que responden a estímulos energéticos y golpean teclas.
Teclas de una máquina perfecta con caracteres dibujados.
Caracteres alfabéticos creados hace siglos atrás.
Esto no es un texto.
Esto es grande, universal y mágico.

Y así funciona todo.
El todo.
¿La todo?
Paradójico.

Estamos ante la perfección de el/la todo y no lo/la vemos.

¿Será esto, que no es ni texto ni corazón, el principio del “ver”?

Porque para ver, primero hay que no ver. No ve quien ya ve. Ve quien no ve.
Y así es todo.
La o el.
O ambos, porque nada sabe de sexos (o artículos).

Llevo escritos 266 caracteres de todo (o de nada).

La perfección.
La perfección nos rodea.
En nuestra respiración. En el trueno. En el agua.
Que son partículas. ¿Entendés? ¡Partículas!
Lo pienso, repito la palabra partículas y no lo creo. Partículas.
Partículas, a veces contenidas por otras partículas.
Partículas mezcladas con partículas. Magia otra vez.

¡Y la música!

¿Tendrá fin, en algún momento?

El ritmo de las cosas.
Las cosas del ritmo.

Porque el ritmo tiene sus cosas.
Y todas las cosas tienen su ritmo.

El ritmo del corazón ¿será el ritmo del todo?

El ritmo del silencio.

Y es ahí, en el ritmo del silencio, donde se divisa y se aproxima, se distingue y se huele, el principio de lo desconocido.

No porque lo haya visto. No porque lo haya sentido.
Porque lo eterno no se ve. Lo eterno no se siente.
Lo eterno, es eterno. Y nada más. Sin cualidades ni adjetivos.

Y eternos son estos dedos. Eternas son las partículas.
Y eterno es también, el color rojo.

Cosas increíbles han sucedido después del silencio.
El silencio es comienzo.

De él nace el todo.

Y del todo, nace la observación.

Hoy.

Y ahora.

Exe Guerra Written by:

Primero fue Nueva Zelanda. Después Tonga, Asia y Argentina. En Australia encontré el amor (y la muerte). Hoy: Irlanda. Mañana: Dinamarca. Intentando descubrirme a mí mismo a través de estos textos que nacen en mi corazón.

2 Comments

  1. 18 junio, 2017
    Reply

    Tan lejos, y tan cerca! Que eso que te mueve a escribir te siga moviendo hasta encontrarte en esa eternidad que buscas!
    El fin es el comienzo, sin duda.
    Algo te trajo de nuevo a mi mente y pasé a ver qué decía el viento; y me encontré algo refrescante. Y me pregunto : a dónde te llevaron las ráfagas ahora?
    En el link de abajo podes leer alguito nuestro. Hasta pronto!

    • 18 agosto, 2017
      Reply

      Gracias por pasarte de nuevo Bárbara! Estas ráfagas ahora me han traído a Irlanda, Dinamarca y luego muy probablemente al Norte de África. Entrando a su espacio ya mismo, para ver en qué andan ustedes. Abrazo grande para toda la familia 🙂

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