Convivencia Social

¿Qué pasa con nuestra sangre cuando viajamos?
¿Qué pasa con “ese” gen, con esa convivencia social?

Al volver al país en el que nacimos…

¿Actuamos igual que como lo hacemos en aquel país al que fuimos a trabajar de forma eventual o al que fuimos a vivir?

¿Alguien ha pensado alguna vez en esto? Según quien escribe, esto no es un detalle, esto es importantísimo. Inmediato.

Es personalidad. Es entorno. Es magia dando vueltas en el aire. Estrellándose en nuestras sienes y no generando nada. Es dios.

¿Alguien se da cuenta de esto?

Lo principal es…

¿Somos en base a nuestro entorno o nuestro entorno es en base a nosotros?

Ejemplo:

Volvemos allí a donde nacimos. Somos fumadores. En X país, como fumador, al morir mi cigarro, lo apago y me lo guardo hasta encontrar el cesto de basura más próximo.

En mi país, ¿hago lo mismo?

Probablemente si.

Probablemente no.

Paréntesis.

A todo esto… Convivencia social no es lo mismo que con vivencia social.
En Argentina: con viveza social.

Somos seres contradictorios.

Pero vamos, la colilla del cigarrillo es un hecho muy simple. Hay guerras allá afuera.

Ahora bien, ¿qué pasa con el resto de los mandatos sociales y demás?

Siento que las palabras en este punto no serán suficientes. O quizás, mi vocabulario lo es.

¿Qué pasa con la policía? ¿Qué es la policía? ¿Qué creemos que es la policía?

¿Qué pasa con la naturaleza?

¿Qué nos pasa cuando viajamos?

Creo que no estamos cuestionando (nos) lo suficiente.

Hoy las plantas decidieron hablarme.

Algunas jóvenes, otras ceniles. Las jóvenes resplandecían, con sus ojas verdes casi fluorescentes. Son la alegría del jardín. Las más antiguas son; antiguas.

Los signos de puntuación lo son todo.

Una gota. Dos gotas. Lluvia torrencial en la selva australiana.

Las plantas no entienden de belleza, de celos, de experiencia.
No reclaman; las plantas “viejas” son: plantas viejas.
Las plantas jóvenes: también son.

Todas son llovidas por igual.

TODAS son llovidas por igual.

Exe Guerra Written by:

Primero fue Nueva Zelanda. Después Tonga, Asia y Argentina. En Australia encontré el amor (y la muerte). Hoy: Irlanda. Mañana: Dinamarca. Intentando descubrirme a mí mismo a través de estos textos que nacen en mi corazón.

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